Análisis de Farlands, empieza tu nueva vida

Hoy os traemos un análisis de los aspectos más importantes de Farlands, un juego que se lanzó el 16 de julio de 2026 para Steam, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S y Nintendo Switch. Desarrollado por Leyendas y Videojuegos en conjunto con el editor Jandusoft, nos embarcamos en una aventura espacial en la que empezamos de cero nuestra vida en un planeta deshabitado. Este análisis ha sido posible gracias a Jandusoft, que nos ha facilitado un código de descarga para la versión de Nintendo Switch.

La vida rural como escape

La historia de Farlands comienza cuando decidimos dejar atrás el estrés de la vida en la gran ciudad. A un precio de ganga, compramos un planeta entero en medio de un sistema solar y nos mudamos con lo puesto: nuestra nave e ilusión. Este sistema solar está formado por varios planetas, algunos más hostiles que otros junto con sus propios recursos naturales y fauna exótica.

Para nuestra sorpresa, este sentimiento de tranquilidad y ganas de darlo todo nos dura bien poco. Tras viajar al primer planeta habitado, Terbin, e interactuar con algunos de sus vecinos conocemos a Gorman. Gorman es un empresario sin escrúpulos que pretende hacerse con todos los planetas del sistema solar para explotar sus recursos naturales. Su objetivo es expulsar a todos sus habitantes y consumir todos los planetas hasta la última gota de recursos.

Sin embargo, el alcalde de Terbin todavía conserva una última esperanza. Los Empíreos son una raza alienígena que se dedica a evaluar cada sistema y dictaminar si vale la pena protegerlos o no. Para ello, es necesario reunir una gran cantidad de recursos en su nave, El Arca, y ahí es donde entramos nosotros. Obviamente nos vamos a ofrecer a realizar esta labor que sirve como excusa para motivarnos a explorar cada rincón del sistema solar.

Una vuelta de tuerca

Aunque a primera vista Farlands guarda una gran similitud con los juegos estilo Stardew Valley o Harvest Moon, cuenta con una novedad bastante interesante que lo hace único en su especie. El peso de la experiencia no recae directamente en la gestión de cultivos, animales o las relaciones que podemos establecer con los personajes. Más bien, se trata de explorar constantemente los distintos planetas del sistema solar para descubrir nuevos recursos y llevarlos al Arca o mejorar nuestras herramientas para ampliar las posibilidades de nuestra aventura.

Disponemos de todas las herramientas habituales del género, como el hacha, el pico, una regadera e incluso, una caña de pescar. Con ellas daremos nuestros primeros pasos, limpiando nuestro planeta de hierbajos y rompiendo algunas rocas para conseguir nuestros primeros recursos. Sin embargo, el verdadero protagonista de la aventura no es la granja, sino la nave espacial.

Cada desplazamiento entre planetas requiere gestionar cuidadosamente la energía de la nave. Esta utiliza como combustible los recursos naturales no vivos que hay por todos los planetas. Además, viajar consume tiempo dentro del propio calendario del juego, lo cual significa que no siempre podremos volver a casa o viajar a otro lugar durante el mismo día, obligándonos a dormir en la nave y recuperando menos energía. Cuando me he detenido a reflexionar, me he dado cuenta que mi experiencia con Farlands ha consistido en planificar. Planificar una y otra vez cómo aprovechar al máximo los recursos de cada planeta para obtener combustible y guardarme los necesarios para mejorar las herramientas o comprar nuevos objetos.

Por otro lado, Farlands ofrece una enorme libertad para explorar. En mi caso, me encanta explorar y picar en las minas, por lo que mi recorrido ha consistido en llegar hasta el final de la primera mina, recolectar materiales, descubrir enemigos y sus debilidades y encontrarme un simpático gato que al darle un recurso, te recompensa con otros más valiosos. Pero esta ha sido una sola de las rutas posibles. Existe la posibilidad de quedarnos tranquilamente en la granja, cuidar nuestras plantas y ganar una gran suma de dinero para obtener materiales en las tiendas. O centrarnos en la caza de bichos o en la pesca para completar así los seres vivos en el Arca. Cada partida es única para cada jugador, permitiendo un gran dominio de todas las mecánicas a la vez sin que ninguna se imponga por encima de la otra.

Análisis de Farlands

Sin embargo, las primeras horas puede resultar algo abrumador. Introduce todas las mecánicas a la vez, empezamos con muy poco dinero y sin recursos y encontrar un objetivo claro y asequible es todo un reto. A su vez, cuando entendemos cómo se relacionan todos sus sistemas, el progreso resulta muy orgánico y satisfactório.

Las minas también aportan una personalidad propia al juego. En lugar de combatir utilizando armas tradicionales, cada enemigo se derrota utilizando nuestras herramientas de trabajo. La hoz permite cortar la seta de los escarabajos que nos atacan mientras que el pico hace que las tortugas se metan dentro de su caparazón. Una idea muy sencilla que que hace del combate una experiencia diferenciadora sin añadir complejidad.

Cada planeta posee recursos exclusivos y en diferentes cantidades. Esto consigue que que la progresión consista en visitar un mundo, obtener todo aquello que necesitamos, mejorar nuestro equipo o nave y prepararnos para afrontar el siguiente planeta, ligeramente más exigente. Esa sensación constante de avanzar convierte la exploración es una tarea muy satisfactoria y bien recompensada sin llegar a romper la dinámica principal.

Análisis de Farlands

No obstante, también hay aspectos claramente mejorables. En el caso de la versión de Nintendo Switch, los tiempos de carga entre algunas pantallas son excesivamente largos. He llegado a tener que esperar 30 segundos para viajar de un lugar a otro. Las primeras veces me hacía pensar que la consola se había colgado. Después de algunas horas, solo hace que romper el ritmo ya que constantemente estamos viajando de un lugar a otro.

Planetas y habitantes

Más allá de la exploración, Farlands consigue transmitir mucha personalidad gracias a los habitantes de todo el sistema. Cada uno posee un carácter y las escenas que protagonizan están cargadas de buen humor y situaciones ligeramente absurdas que rompen la cuarta pared de vez en cuando.

El herrero, por ejemplo, cuando mejora nuestras herramientas, en realidad se las come junto con los materiales para después vomitarla (y desinfectarla). El mecánico reacciona lanzado un beso a nuestra nave cada vez que termina una mejora, orgulloso del trabajo realizado.

Ese humor también aparece en multitud de referencias al mundo real. El sistema de ventas online recibe el nombre de Ohmazon, una evidente parodia, mientras que algunos artefactos escondidos homenajean franquicias tan reconocidas como The Legend of Zelda con una ocarina o Sonic.

Los propios planetas también ayudan a que el universo resulte variado. Algunos están cubiertos de vegetación, otros son completamente desérticos o presentan enormes zonas rocosas. Cada uno aporta lugares únicos, recursos exclusivos e incluso comercios especializados, haciendo que siempre exista una razón para regresar cuando desbloqueamos nuevas mejoras.

Apartado artístico y sonoro

Farlands es un juego en píxel art detallado en 2D de temática espacial. Todo el escenario permanece en constante movimiento gracias a pequeñas animaciones que consiguen transmitir la sensación de que el mundo está vivo. La identidad visual resulta fácilmente reconocible. Además, cada planeta posee una paleta de colores muy diferenciada que ayuda a reforzar la sensación de estar visitando lugares completamente distintos.

Análisis de Farlands

La banda sonora acompaña cada momento. La granja y los planetas tienen una música más relajada mientras que en las minas recurren a composiciones con un tono más «serio» que aumenta ligeramente la tensión de la exploración. Sin llegar a convertirse en el principal protagonista, cumple perfectamente con su función de ambientar y es muy agradable.

Conclusiones

Llegamos a la última parte de este análisis de Farlands, un título que consigue encontrar su propia identidad dentro de un género saturado.

Sobre el papel pueda recordar a Stardew Valley. Lo cierto es que apuesta por un enfoque mucho más centrado en la exploración y el coleccionismo que en la gestión tradicional de una granja. La posibilidad de recorrer distintos planetas, gestionar la energía de la nave y adaptar nuestro ritmo de juego según la estrategia que prefiramos hace que cada partida sea diferente.

Su humor, personalidad de los habitantes del sistema solar y la variedad de sus planetas consiguen mantener el interés durante toda la aventura. Detalles como los enemigos que se derrotan utilizando herramientas o las constantes referencias a otras franquicias terminan de reforzar su propio estilo.

Es una pena que la versión de Nintendo Switch se vea lastrada por unos tiempos de carga demasiado largos ya que es un juego ideal para jugar desde el sofá. Aun así, después de realizar este análisis de Farlands, más allá de este inconveniente técnico, ofrece una propuesta muy recomendable. Podéis adquirirlo en las tiendas oficiales de Steam, Play Station, XBOX o eShop de Nintendo por 17,99€.

RECOMENDADO

Puntos positivos

  • Coleccionismo de fauna y materiales.
  • Divertido.
  • Desafiante sin mecánicas complejas.
  • Variedad de personajes y lugares para explorar.

Puntos negativos

  • Pantallas de carga larguísimas en Nintendo Switch.
  • Precio.

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