¿Y si Dios castigase tu alma injustamente? ¿Lo aceptarías o iniciarías una revolución? Este juego responde a estas preguntas de la forma más contundente: derrota a cada enemigo que se interponga en tu camino y no pares hasta que tu alma sea libre. 33 Inmortals es un roguelike multijugador inspirado en la Divina Comedia desarrollado por Thunder Lotus. Colaboraremos 33 jugadores juntos para hacernos más fuertes, superar incursiones y derrotar a gigantescos jefes finales.
Una rebelión contra el juicio divino
Tras morir, nuestra alma es enviada injustamente al Infierno y es allí donde conocemos a Beatrice, la líder de la rebelión. Pronto nos recluta para recorrer los círculos infernales y ascender hasta el Paradiso donde enfrentaremos al mismísimo Dios. Tras elegir nuestra primera arma, Beatrice nos enseñará cómo defendernos y los objetivos que deberemos cumplir. Finalmente, nos encaminará hasta nuestra primera incursión al Infierno.
A partir de ahí nuestro objetivo será sobrevivir volviéndonos más poderoso hasta derrotar a Lucifer, el jefe y guardián del Infierno. De Lucifer conseguiremos la llave para entrar al Purgatorio y derrotar a sus guardianes para así continuar hasta Paradiso. Una vez allí confrontaremos a Dios con toda su ira divina. Cada reino supone un importante aumento de dificultad y presenta nuevos enemigos, desafíos y guardianes a los que derrotar.
Toda esta aventura toma como inspiración la Divina Comedia de Dante, reinterpretando personajes y algunos de sus escenarios clásicos. El resultado es una historia sencilla pero muy efectiva como punto de partida para saltar a la acción.

La unión hace la inmortalidad
Comencemos a hablar sobre lo que podremos hacer una vez iniciemos una incursión. Entraremos en un mapa amplio cargado de enemigos, urnas y algunos cofres. Al romper las urnas y abrir los cofres conseguiremos huesos. Estos los usaremos en los Santuarios óseos para curar la salud a todas las personas cercanas, comprar una piedra de teletransporte o una llave de cofre. Otro santuario que encontraremos durante las incursiones es el Santuario de almas. Allí nos quitaremos la penalización de salud que tendremos tras revivir usando huesos, aumentar la defensa a todos los jugadores o hacer reaparecer los compañeros que han muerto completamente. Por otro lado, está la posibilidad de conseguir llaves dentro de los cofres, muy necesarias para usarlas dentro de las cámaras.

Al matar enemigos obtendremos cenizas que almacenaremos en un frasco. Al llenarlo, usaremos los Santuarios Cinerarios para subir el ataque, la vitalidad o la empatía. Pasado cierto periodo de tiempo comenzarán las Retribuciones divinas, castigos mandados directamente por Dios que tratarán de eliminar el mayor número de jugadores posibles. Al acabar esta fase se abrirán las puertas de las cámaras. En ellas varios aliados entrarán para completar objetivos, como derrotar enemigos, capturar zonas o destruir objetos. Como recompensa obtendremos reliquias procedentes de un cofre gratuito y de otro que requerirá una llave para abrirse. ¿Pero qué son las reliquias?
Las reliquias son objetos que activarán efectos cuando realizamos ciertas acciones como activar un acelerón, golpear con ataques ligeros o pesados, potenciar efectos como la curación o los críticos. Tan solo podremos llevar con nosotros un máximo de 8 reliquias que podrán ser de 3 tipos de rareza. Esta rareza también puede ser mejorada haciendo uso de los huesos.
El aspecto más llamativo de este juego es la colaboración de una gran cantidad de jugadores online. Seremos 33 en el Infierno, 22 en el Purgatorio y 11 en el Paradiso. Necesitaremos a nuestros compañeros para entrar dentro de las cámaras y superarlas, para abrir ciertos cofres protegidos por enemigos de élite o desbloquear mejoras temporales. Un aliado también puede revivir a otro. La persona revivida tendrá una penalización en su salud hasta que haga uso del Santuario de almas. Además, si atacamos al mismo enemigo que otro compañero comenzaremos un combo. Cuanto mayor sea el combo más daño realizaremos al enemigo. Por último, cada arma dispone de una habilidad especial. Solo podremos activarla haciendo que otros jugadores se unan a un patrón que colocaremos en el suelo.

Filos, flechas y magias capaces de matar dioses
El siguiente punto que vamos a tratar son nuestras herramientas principales de combate: las armas. Todas ellas cuentan con una identidad muy marcada y no se limitan únicamente a cambiar el daño o la velocidad de ataque. Cada una propone una forma distinta de afrontar las incursiones, por lo que la elección dependerá mucho del estilo de juego que busquemos. Personalmente, creo que han conseguido un equilibrio muy bueno entre ellas, ya que ninguna llega a sentirse inútil y todas tienen un papel dentro del equipo.
Si tuviera que quedarme con una, serían las Dagas de la Avaricia. Han sido, con diferencia, el arma con la que más he jugado y también la que más he disfrutado. Son rápidas, muy agresivas y permiten encadenar ataques mientras saltamos constantemente entre enemigos. Cuando empiezas a dominar su movilidad y a gestionar correctamente la Avaricia, la sensación de fluidez es fantástica y resulta difícil volver a otras armas. Eso sí, también son una de las opciones más exigentes, ya que para sacarles todo el partido tendremos que permanecer muy cerca de los enemigos y cualquier error puede castigarnos bastante.
Para quienes prefieran un estilo más seguro, el Arco de la Esperanza me ha parecido una de las mejores opciones para empezar. Es muy cómodo de utilizar y permite mantener las distancias sin renunciar a un buen daño. En el otro extremo encontramos armas como las Ballestas de la Soberbia, mucho más técnicas y exigentes, debido a que deberemos gestionar tener siempre marcado a un enemigos y lanzarle una vorágine de ataques para ahogarlos y ser efectivos. Sin embargo, estas armas son capaces de recompensar enormemente a quienes aprendan a dominarlas.
También me ha gustado mucho que haya armas claramente orientadas al juego en equipo. El Bastón de la Pereza y el Cetro de la Claridad quizá no destaquen tanto cuando jugamos por nuestra cuenta, pero aportan muchísimo valor durante las incursiones más difíciles gracias a su capacidad para controlar enemigos y apoyar al resto del grupo. La Espada de la Justicia y los Ganchos de la Gula, por su parte, son ideales para quienes prefieren aguantar la primera línea de combate y proteger a sus compañeros.
En general, creo que el sistema de armas está muy bien equilibrado. Nunca he tenido la sensación de que existiera una opción claramente superior al resto. Todo depende del papel que queramos desempeñar dentro del grupo, algo que encaja perfectamente con la filosofía cooperativa de 33 Immortals.

Cada incursión una historia distinta
33 Immortals no destaca por tener una enorme cantidad de contenido, pero sí el suficiente para mantenernos entretenidos durante muchas horas. Actualmente recorreremos tres grandes reinos: el Infierno, el Purgatorio y el Paradiso. Cada uno cuenta con enemigos propios, nuevos eventos repartidos por el mapa y un jefe final al que deberemos derrotar para poder acceder al siguiente reino. Como es lógico, la dificultad aumenta considerablemente entre cada uno de ellos, obligándonos a mejorar nuestras armas y maestrías antes de continuar.
A lo largo de las partidas también iremos desbloqueando nuevas armas, mejoras permanentes, maestrías y reliquias que nos permitirán crear distintas configuraciones para adaptarnos a nuestro estilo de juego. Además, gracias a las reliquias y a las mejoras temporales que conseguimos durante las incursiones, cada partida termina desarrollándose de una forma ligeramente distinta.
Sin embargo, aquí es donde me he encontrado con el principal problema del juego. Llegado un punto, la diferencia de dificultad entre el Infierno y el Purgatorio es bastante grande, y la del Purgatorio con el Paradiso todavía mayor. Esto provoca que, para poder seguir avanzando, tengamos que volver una y otra vez a los primeros mapas para conseguir recursos, subir las maestrías de nuestras armas y mejorar nuestro personaje.
No considero que este sistema esté mal planteado, ya que da importancia a la progresión permanente y hace que siempre sintamos que estamos avanzando. El problema aparece cuando llevamos unas cuantas horas, pues las incursiones del Infierno dejan de suponer un reto y pasan a convertirse en un simple trámite para poder enfrentarnos a los mapas superiores. Creo que con algún reino adicional, más eventos aleatorios o una mayor variedad de jefes esta sensación de repetición se reduciría bastante y el juego conseguiría mantener el interés durante muchas más horas.

Un Infierno digno de contemplar
Pasemos a uno de los aspectos que más me ha llamado la atención de 33 Immortals: su apartado audiovisual. Thunder Lotus vuelve a demostrar el enorme talento que tiene para crear mundos con una identidad visual propia. En esta ocasión deja atrás el estilo acogedor de Spiritfarer para apostar por una ambientación mucho más oscura. Cada uno de los tres reinos tiene una personalidad muy marcada gracias a una paleta de colores propia, escenarios repletos de detalles y una dirección artística que consigue transmitir en todo momento la sensación de estar recorriendo los círculos del Infierno.
El diseño de personajes también mantiene un nivel muy alto. Aunque la cámara se encuentra bastante alejada de la acción, cada enemigo y cada jefe poseen una silueta fácilmente reconocible, algo muy importante teniendo en cuenta que en pantalla pueden llegar a coincidir decenas de jugadores y monstruos al mismo tiempo. Las armas, las animaciones y los efectos visuales permiten identificar rápidamente qué está ocurriendo durante el combate, evitando que el caos termine convirtiéndose en confusión.
La banda sonora acompaña perfectamente a toda esta aventura. Compuesta por Maxime Lacoste Lebuis, apuesta por una mezcla de música orquestal con influencias medievales y religiosas. Los coros tienen un papel protagonista durante buena parte de la experiencia. Todo esto consigue que los enfrentamientos contra los jefes y los momentos más importantes se sientan mucho más épicos.
Por último, el apartado sonoro está muy bien trabajado. Cada arma tiene efectos perfectamente diferenciados y resulta muy sencillo identificar los ataques enemigos o las habilidades cooperativas de nuestros compañeros únicamente por el sonido. Esto cobra todavía más importancia en un juego donde pueden reunirse hasta 33 jugadores en una misma incursión, ya que el audio ayuda constantemente a interpretar todo el caos que ocurre en pantalla sin llegar a saturar al jugador.

Conclusiones
Para terminar este análisis de 33 Immortals, debo decir que Thunder Lotus ha conseguido sorprenderme bastante. Su propuesta cooperativa para 33 jugadores es muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver dentro del género roguelike y las primeras horas son una auténtica maravilla. Descubrir poco a poco sus mecánicas, aprender a colaborar con el resto de jugadores y superar por primera vez cada uno de sus jefes deja una sensación muy satisfactoria. Es cierto que durante las primeras partidas el caos puede llegar a ser abrumador e incluso cuesta encontrar a nuestro propio personaje entre la cantidad de efectos y jugadores que hay en pantalla, pero una vez consigues acostumbrarte todo empieza a tener sentido.
Mi principal crítica sigue siendo la misma: con el paso de las horas termina haciéndose algo repetitivo al obligarnos a volver una y otra vez a los primeros mapas para seguir progresando. Aun así, no eclipsa el gran trabajo realizado por el estudio canadiense. Si os gustan los roguelike cooperativos y buscáis una experiencia diferente, 33 Immortals me parece una propuesta muy recomendable y una de las sorpresas más agradables que me ha dejado este año. Este increíble juego está disponible por 14,89€ en Steam, Epic Games y Xbox Store.
RECOMENDADO
Puntos positivos
- Jugabilidad divertida
- Apartado gráfico excelente
- Variedad de jugabilidad
- Jefes finales bien diseñados
- Roguelike con un giro único
Puntos negativos
- Repetitivo
- Caótico

